El Salvador: “En este barrio mando yo; les doy 15 minutos para que se vayan…”


El ataque a dos turistas en San Alejo se debió al control territorial que la MS-13 ejerce en el cantón Bobadilla, afirman lugareños.

Luis Enrique Barrera Ponce y su cuñado tenían muchos años de residir en Estados Unidos. El primero estaba en proceso de obtener la ciudadanía estadounidense; el otro ya la había conseguido.

El 20 de diciembre habían venido a pasar las fiestas de fin de año con su familia, en un cantón de San Alejo. Y el 29 de diciembre anduvieron por San Salvador, ayudando a un vecino del cantón Bobadilla, con unos trámites en la Embajada de Estados Unidos.

Como a las 7:00 de la noche regresaron a Bobadilla a dejar a la persona. Fue entonces que el cuñado de Barrera Ponce vio a Rosa Lilian Hernández Villalta, también residente en una ciudad de Texas, con quien (aparentemente) tenía una relación, según lugareños.

Decidieron pasar a saludarla. Entre la mujer y el cuñado de Barrera Ponce hubo algunos reclamos, tal vez problemas de pareja.

Los tres foráneos trataron de convencer a Carbunco que habían llegado a dejar a un lugareño y que aprovecharon para saludar a Rosa Lilian; pero el pandillero parecía alterarse más y sus amenazas con el arma llegaron a tal punto que parecía que en verdad iba a matarlos.

Fue entonces que comenzó el forcejeo para intentar desarmarlo. Barrera Ponce le pegó dos golpes con la rodilla en el estómago y Carbunco cayó al piso.

Pero mientras le trataban de arrebatar el arma, el pandillero comenzó a gritar varias veces: “Primo, me tienen agarrado”.

Ante las amenazas del Burro, Barrera Ponce y su cuñado soltaron al Carbunco. Los dos turistas prometieron que se retirarían, que no querían problemas.

Pero cuando se disponían a abordar el pick up en que andaban, Carbunco apuntó a la cabeza de Barrera Ponce. Le pegó el primer disparo y luego le asestó otros tres en un costado. El joven murió de inmediato. Luego Carbunco hizo dos disparos al cuñado de Barrera Ponce pero no le pegó. Después salió corriendo.

Los testigos creen que ya no tenía balas en la pistola. “Quizá se le acabaron las balas porque ya no disparó”, afirmó uno.

“Él viene de una familia de pícaros. El papá de él mató a Pantaleón allá en Lislique (municipio de La Unión). El hermano (de Carbunco) también era pandillero y lo mataron porque dicen que había matado a una familia”, afirmó un lugareño.

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