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Chorro de muertos por #Covid19 que salen del Hospital El Salvador


Aunque el Gobierno siga maquillando las cifras, no informe y oculte información, lo cierto es que cada día hay un desfile de cortejos fúnebres con Protocolo #Covid19, esta muriendo hasta gente vacunada, pero el Ministro de Salud y el Gobierno, siguen ocultando información importante al pueblo salvadoreño.

En tan solo dos horas, ocho caravanas de carros bajo protocolo covid-19 salieron del HES, dedicado exclusivamente a atender a afectados por este virus. Súmele los muertos en toda la red de hospitales que salen diariamente.

Solo en el periodo comprendido entre las 9:00 y 10 de la mañana del domingo 26 de septiembre, salieron del parqueo del Hospital de El Salvador (HES) seis carros fúnebres.

Primero fueron cuatro microbuses con distintivos de diferente funerarias los que salieron del portón 6 del extinto Centro Internacional de Ferias y Convenciones (CIFCO) que hoy sirve como parqueo del HES.

El transporte público circulaba con regularidad. Hasta que un policía hizo señas para detener el tráfico, ya que en ese momento saldrían los carros por un retorno que los haría incorporarse a la Alameda Enrique Araujo.

La primera en salir era una patrulla de la Policía Nacional Civil (PNC), con su sirena abierta, seguido de ella iban cuatro microbuses de funerarias con féretros en un claro seguimiento del protocolo que se aplica a los casos en los que la causa de muerte tiene que ver con este virus.

Detrás iba otros cinco carros particulares de los familiares de las víctimas. En total era una caravana de 10 autos. Hasta ayer a las 7 de las noche, el gobierno de El Salvador reportaba 3,185 personas fallecidas por esta causa.

Las personas que iban en el mismo microbús del transporte público mostraron su asombro cuando vieron salir tantos carros funerarios y comenzaron a comentar porqué salían tantos. El motorista le hizo señas a la señora que venía cerca de él, que qué fea se había puesto la situación de contagios, la señora solo vio avanzar los carros y asintió como respuesta al motorista.

Mientras esto ocurría en un lapso de segundos, a unas cuadras se encontraba el ministro de Salud, Francisco Alabí, en el Hospital de El Salvador anunciando que solo en esa mañana se habían aplicado 1,800 dosis de vacunas.

El ministro dirigió una conferencia de prensa en la que informó que la población meta ha incrementado a 5.9 millones, y que cerca del 57 % ya recibieron la segunda dosis de vacuna.

Mientras Alabí informaba que desde ese momento iniciaba la aplicación de la tercera dosis de la vacuna contra covid-19, para las personas que ya tenían aplicadas las dos anteriores dosis, otros dos microbuses funerarios salían del mismo portón seis, donde tres minutos antes, aproximadamente, se vio salir a cuatro microbuses.

Esta caravana fue más pequeña, y se alcanzó a ver, porque había un semáforo en rojo. Un comerciante había hecho parada al microbús. Aún con el impacto de la primera caravana en la retina, un señor de la tercera edad vio pasar la segunda. Gritó: “no digo pues, y luego dicen que no pasa nada”.

En esa pequeña fila de carros, abanderaba una patrulla de la PNC, le seguían los dos microbuses funerarios y dos carros particulares más. Al final cerraba una ambulancia que llevaban sus sirenas encendidas. Los presentes se asombraron ya que en menos de cinco minutos se vieron pasar los cortejos de cuatro personas.

Después de un par de horas, al mediodía decidí pararme frente al mismo portón para ver si ya no salían fallecidos por covid, y aunque me habían dicho que, domingo, después del mediodía, ya no se ven salir cuerpos, decidí esperar. No habían pasado ni 20 minutos cuando el portón seis se abrió de nuevo y salió otro microbús funerario que delante llevaba una patrulla de la Policía y detrás llevaba un carro particular.

Sin estar en mis planes, en un lapso de hora y media había visto pasar a siete personas que horas antes habían estado luchando por su vida contra el virus del covid-19 que, a escala mundial, ha cobrado la vida de 4.7 millones de personas hasta el 19 de septiembre.

Pensé que, luego de todo eso, ya no saldrían más cortejos funebres, pero me tocó ver al último antes de retirarme. Al portón seis llegó un microbús gris, no era le de una funeraria ya que el logo que tenía era el de Ágape El Salvador. En esos momentos llegaban a retirar el cuerpo del padre Flavian Mucci, quien falleció el sábado.

El vehículo entró y tardo unos 20 minutos, luego salió detrás de un microbús blanco y una patrulla del CAM, el microbús gris de Ágape, y detrás, una una patrulla de la PNC. En ese momento llevaban el cuerpo del padre Mucci a Sonsonate a un recorrido para que los feligreses le dieran el último adiós al sacerdote que ayudó a los más necesitados.

Con información de EDH.

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