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El gobierno de Bukele expulsa de Daniel Lizárraga


El editor mexicano de El Faro, Daniel Lizárraga, dejó El Salvador luego de que el gobierno de Nayib Bukele le negara la estadía bajo el argumento de que el periodista no pudo demostrar su trayectoria periodística. Foto de El Faro: Víctor Peña

El régimen de Nayib Bukele ha expulsado del país a Daniel Lizárraga, reconocido periodista latinoamericano y parte del cuerpo de editores del FARO, en una grave escalada en la serie de ataques contra El Faro y contra el periodismo salvadoreño.

La resolución entregada a Lizárraga por agentes migratorios, especifica que se le ha negado el permiso de trabajo y de residencia por no haber podido probar que es editor o periodista. Es un argumento tan absurdo y bajero como los utilizados por el Ministerio de Hacienda en el curso de las auditorías que lleva a cabo también contra El Faro.

Lizárraga es un periodista reconocido en todo el continente; maestro de periodismo de la Fundación Gabo y del CIDE de México; multipremiado editor de investigaciones regionales y coordinador de equipos de investigación que lograron, en México, destapar emblemáticos casos de corrupción durante la administración del presidente Enrique Peña Nieto. 

La verdadera razón de su expulsión no es que no pueda acreditar ser un periodista profesional; sino lo contrario: que es un periodista especializado en investigar casos de corrupción. Eso es lo que verdaderamente molesta al régimen de Bukele, tan plagado de escándalos de corrupción como comprometido con proteger a sus propios corruptos.

Los actos de corrupción en este Gobierno no solo han sido reportados en investigaciones periodísticas, sino confirmados en los reportes de la hoy extinta Cicíes; y en las conclusiones de la comisión del Congreso estadounidense que preparó la llamada Lista Engel. La respuesta del gobernante que prometió combatir la corrupción ha sido proteger a los funcionarios señalados y perseguir a la prensa. 

La expulsión de Lizárraga es grave pero no sorpresiva: el periodismo capaz de revelar actos de corrupción es un obstáculo serio para los planes de los corruptos.

Por eso llevan meses en campaña de acoso, ataques, censuras y amenazas contra El Faro y contra el periodismo que escapa de su control. En su concepción del poder, no tienen cabida ni las organizaciones ni las universidades ni los periodistas críticos; ni las instituciones encargadas de ejercer contraloría, de investigar o de garantizar acceso a la información pública. Ni siquiera la Constitución ni nuestros cuerpos de leyes merecen el respeto de quienes hoy gobiernan.

Varios medios, entre ellos El Faro, llevamos más de un año denunciando no solo la corrupción en este Gobierno (como hicimos en los anteriores); sino también los abusos de poder, las amenazas, seguimientos y hostigamiento a que hemos sido sometidos por los operadores del régimen.

La resolución 12-2021 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en la que emitió medidas cautelares a favor de 34 miembros de El Faro, da cuenta precisa de estos hechos hasta enero de este año. Eso incluye una comparecencia presidencial de Bukele en cadena nacional, en la que acusa a El Faro, sin prueba alguna, de lavar dinero. Incluye también amenazas y campañas difamatorias orquestadas en Casa Presidencial y publicadas en plataformas administradas por el Estado o por funcionarios del Gobierno de Bukele, así como seguimientos y obstáculos al trabajo periodístico que no diga lo que Bukele quiere.

El ataque contra el periodismo crítico, que se niega a someterse a la propaganda oficial, es un ataque contra la sociedad entera, porque atenta contra su derecho a estar informado. En anteriores gobiernos, las investigaciones periodísticas revelaron el uso indebido de fondos públicos y la corrupción del sistema. Esas investigaciones dieron pie, entre otras cosas, a la judicialización de casos de corrupción al más alto nivel; y al descrédito de los dos principales partidos políticos que encubrieron estos actos. De esas investigaciones se abrió camino Bukele y su grupo.

El periodismo profesional está obligado a continuar auscultando las decisiones de este y de todos los gobiernos, porque son de interés y afectación públicos. Y lo seguiremos haciendo. 

Condenamos este nuevo ataque contra el periodismo independiente y refrendamos nuestro compromiso: el de continuar practicando un periodismo sometido a altos estándares editoriales, y no a gobernantes antidemocráticos que requieren de la amenaza y el hostigamiento para responder a los cuestionamientos sobre su ejercicio del poder.

Dijo El Faro en su nota donde aclara y afirma las intensiones del Gobierno Bukele, siendo este la tapadera de la corrupción al mas alto nivel que se a visto en un país que apenas se estaba recuperando de una Guerra civil y de una ola de crímenes, donde hoy por hoy estamos a un paso de estar igual o peor que México y su guerra de carteles donde no tienen piedad y desaparecen a la gente como si no valiera nada.

Apoyar al periodismo independiente donde no siempre se esta acuerdo con la información Oficial, no es fácil también somos personas que queremos vivir en un país donde no se tenga el miedo de salir a la calle o que siempre hay que ver por el hombro para que ningún maleante te haga daño, ahora hay que cuidarse del Gobierno de Bukele y todas las dependencias que estos manejan mas sus ayudante pandilleros, que están al acechó y les han dado libertad de hacer lo que les de la gana.

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